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miércoles, 8 de agosto de 2012

Panspermia

Panspermia es un término griego que significa “semilla en todo”. La hipótesis de la panspermia establece que los precursores (semillas) de la vida se encuentran por todo el universo y pueden propagarse a través del espacio. Microorganismos viajarían por el espacio en el interior de asteroides, planetoides, cometas o polvo interestelar. Bajo la influencia de la presión de la radiación estelar, estos cuerpos desviarían progresivamente sus trayectorias (deflexión) hasta chocar contra la superficie de los planetas, donde los microorganismos se desarrollarían, si las condiciones existentes lo permitiesen. De ahí que la panspermia establezca que el origen de la vida en la Tierra se originase de este modo.

Origen de la Vida en la Tierra

La Tierra se originó hace 4.540 millones de años por la acreación o acumulación de gas y polvo interestelar. Como consecuencia de la continua colisión de meteoritos, la Tierra permanecía fundida, adquiriendo nuestra actual inclinación y originándose la formación de la Luna.

Pero llegó un tiempo en el que los bombardeos cósmicos cesaron, lo que provocó que el planeta se enfriase y permitiese la aparición de la corteza terrestre. El agua proveniente de los asteroides y cometas se condensó en forma de nubes, que a su vez formaron los océanos. Finalmente, la Tierra pudo albergar vida al desarrollarse sencillos organismos basados en aminoácidos, que enriquecieron la atmósfera con oxígeno.

Existen multitud de teorías que explican el origen de la vida en la Tierra (Abiogénesis) a partir de materia inorgánica mediante procesos naturales, distinguiéndose según su origen:
 
  • Terrestres, que fundamentan la creación de las moléculas orgánicas en las propias colisiones que originaron el planeta o en otras fuentes de energías como la luz ultravioleta o las descargas eléctricas como los rayos.
  • Extraterrestres, que argumentan el origen de la vida en objetos (como las condritas, base del 86% de los meteoritos terrestres), moléculas orgánicas o primitivas formas de energía del espacio exterior. Algunos modelos indican que las moléculas orgánicas extraterrestres pudieron formarse en el disco protoplanetario previo a la formación de la Tierra.
Primitiva Vida Extraterrestre

Los fósiles más antiguos de la Tierra (3.500 millones de años) son los estromatolitos y están constituidos por roca formada a partir de capas de sedimentos. Se formaron por colonias masivas de cianobacterias, las precursoras del oxígeno de la atmósfera terrestre.

Las bacterias están presentes en la mayoría de los habitats de la Tierra, dentro de otros seres vivos o en ambientes radiactivos. Algunas de ellas pueden sobrevivir en estado latente durante millones de años a altos niveles de radiación ultravioleta y gamma, así como a la exposición al vacío del espacio.

Sin embargo, la supervivencia en el espacio no está limitada a las bacterias o líquenes. Animales como los tardígrados también pueden vivir durante un tiempo en el vacío del espacio y bajo la radiación solar. Los extremófilos son organismos que también son estudiados por las condiciones extremas en las que pueden sobrevivir.

Los componentes orgánicos a partir de los cuales se sintetizan las moléculas orgánicas son relativamente comunes en el espacio, especialmente fuera del sistema solar, donde no se encuentran volatilizados por la acción del calor solar. Por ello, según la panspermia, un posible precursor de la vida fueron los cometas, cuya compleja materia orgánica se pudo formar a partir de simples compuestos de carbono después de reacciones originadas por radiación ultravioleta.

Otra alternativa pudo ser la aparición de procesos prebióticos en Marte, ya que éste se enfrió antes que la Tierra (cientos de millones de años). La vida fue transportada entonces a la Tierra por material expulsada de Marte por el impacto de asteroides o cometas (el 2% de los meteoritos recogidos en la Tierra provienen de Marte). El ritmo de enfriamiento de nuestro planeta es mucho más lento que el de nuestro vecino, por ello, aquí la vida primitiva pudo desarrollarse a formas más complejas.

Como prácticamente no se ha estudiado el espacio exterior, la teoría de la panspermia es muy difícil de ser contrastada…

Referencias:
http://www.panspermia-theory.com
http://leiwenwu.tripod.com/panspermia.htm

El 'Curiosity' manda su primera foto en color


Imagen de las proximidades del cráter Gale en la que se puede ver la protección que aún conseva la cámara. NASA

El explorador de la NASA 'Curiosity' ha mandado la primera imagen en color en la que se muestra la pared norte y el borde del cráter Gale, una zona de colinas redondeadas y cráteres pequeños en donde la nave aterrizó el pasado lunes en el 'Planeta Rojo'.

Esta imagen demuestra que uno de los instrumentos clave del 'rober', la cámara MAHLI se encuentra en buenas condiciones y permanece fijada en el extremo del brazo robótico del 'Curiosity'. "Es increíble, no puedo esperar para descubrir la cámara y ver lo que nos ofrece", ha declarado Ken Edgett, de la NASA.

La cámara está diseñada para tomar imágenes ampliadas de rocas y otros objetos y también puede hacer planos generales de paisajes. Y aunque aún está cubierta con un protector, cuando se encuente en pleno funcionamiento podrá captar detalles similares al grosor de un cabello humano.

Al mismo tiempo, la Sonda de Reconicimiento de Marte (MRO) ha fotografiado la basura dejada atrás por el 'rover' durante los siete tensos minutos de aterrizaje. Así muestra que el escudo de calor del 'Curiosity' está situado a unos 1.200 metros del lugar de aterrizaje, en una región salpicada de pequeños cráteres.

Los científicos prevén que pasarán semanas o menes hasta que la nave empiece a moverse y se dirija a la montaña de cinco kilómetros de altura situada en el centro del cráter, el objetivo principal de esta misión científica de dos años de duración.

Para los expertos este montículo, conocido como el Monte Agudo, tiene una gran importancia puesto podría haberse formado de los restos de sedimentos que una vez llenaron completamente la cuenca y con su análisis ofrecer un registro geológico muy valioso de la historia de Marte.

'Curiosity' es la apuesta más firme de la agencia espacial estadounidense para 'conquistar' el 'Planeta Rojo', ha costado unos 2.500 millones de dólares, pesa una tonelada, se alimenta con energía nuclear  y tras meses de viaje llegó con éxito a la superficie de Marte el pasado lunes a las 7:32 horas.

Entre sus principales metas está comprender la estructura del planeta, así como buscar posibles restos de vida en el pasado o presente. 


 Fuente: RTVE.es / REUTERS

domingo, 5 de agosto de 2012

Los cinco hermanos del planeta Tierra

Un equipo de científicos publicó recientemente los datos sobre un planeta que puede ser el más similar a la Tierra de los hallados hasta ahora.

Según el Laboratorio de Habitabilidad Planetaria estadounidense, sería el quinto planeta potencialmente habitable conocido fuera de nuestro Sistema Solar.

¿Qué sabemos de estos cinco planetas similares a la Tierra y cuán probable es que puedan albergar vida?

"Gemelo" de la Tierra

En septiembre de 2010, un equipo liderado por Estados Unidos anunció el descubrimiento del planeta Gliese 581g. Pero, tan pronto como se hizo el anuncio, comenzaron a surgir dudas.

El equipo del observatorio de Ginebra (Suiza) que había descubierto los otros cuatro planetas que giran alrededor de la estrella Gliese 581, no detectaron al 581g en sus investigaciones.

Sin embargo, los descubridores del planeta 581g han publicado ahora un análisis con más datos para aportar pruebas más consistentes de su existencia.

Esto es significativo por cuanto el Índice de Similitud con la Tierra (ESI, por sus siglas en inglés), muestra que el Gliese 581g es el planeta más parecido al nuestro de los descubiertos hasta ahora.

El ESI mide características de exoplanetas (término con el que se designan los planetas no pertenecientes al Sistema Solar) en una escala del 0 al 1, en la que 1 significa que es idéntico a la Tierra.

En la misma línea, el Catálogo de Exoplanetas Habitables, disponible en internet, lo incluyó en su lista de planetas con mayores probabilidades de albergar vida.

Al igual que otros mundos presentes en el catálogo, el Gliese 581g orbita en un "punto óptimo" alrededor de su estrella matriz -la zona habitable, también llamada zona Goldilocks- que no es ni demasiado caliente ni demasiado fría como para impedir que haya agua.

Tiene poco más del doble de masa que la Tierra y, aunque el planeta está más cerca de su estrella que la Tierra de la suya (el Sol), recibe prácticamente el mismo flujo de luz que nuestro planeta porque Gliese 581 es una enana roja y, por lo tanto, de luz más tenue que nuestro Sol.
Nuevo en el barrio

Presentado en febrero de 2012 por un equipo de la Carnegie Institution (EE.UU.) y la Universidad Goettingen (Alemania), Gliese 667Cc pertenece a una clase de planetas conocidos como Supertierras, un tipo de planeta con un tamaño que oscila entre el de planetas rocosos como la Tierra y Marte y el de los gigantes de gas como Júpiter y Saturno.

Con aproximadamente 4,5 veces la masa de la Tierra, el planeta Gliese 667Cc tarda 28 días en completar la órbita de su estrella, que está a sólo 22 años luz de distancia.

El exoplaneta absorbe casi tanta energía de su estrella como la Tierra del Sol. Esto significa que las temperaturas de la superficie pueden ser similares a las de la Tierra. Esto permitiría la presencia de agua sobre su superficie, uno de los prerrequisitos para que haya vida.

No obstante, los astrónomos dicen que esto no se puede confirmar sin tener más información sobre la atmósfera del planeta. Aún así, su codescubridor, Guillem Anglada-Escude, ha dicho del 667Cc: "Este planeta es el mejor candidato a albergar agua y, quizá, vida tal como la conocemos".
Gran bestia

Desde que fuera lanzado en marzo de 2009, el telescopio espacial Kepler, de la agencia especial estadounidense, NASA, ha detectado más de 2.300 candidatos exoplanetas.

De ellos, el Kepler 22b es el único confirmado dentro de la zona habitable alrededor de su estrella matriz, que es de la misma clase -tipo G- que nuestro Sol (aunque ligeramente más fresca y más pequeña).

Con un radio de 2,1 veces el de la Tierra, el Kepler 22b es más grande que otros de la lista de los cinco. Pero su órbita de 290 días alrededor de una estrella similar al Sol se asemeja a la de nuestro propio planeta.

Los astrónomos todavía no saben con seguridad si tiene una composición predominantemente gaseosa, rocosa o líquida.

Pero, para algunos, su tamaño sugiere una composición más cercana al gaseoso Neptuno que a la Tierra. En el momento de su descubrimiento, el cazador de exoplanetas Geoff Marcy, de la Universidad de California, dijo que "apostaría su telescopio a que no hay una superficie dura, rocosa, sobre la que caminar".

Esto no es necesariamente malo para las perspectivas de que pueda contener vida: Natalie Batlha, científica de la misión, dijo que si el Kepler 22b fuera principalmente oceánico con un pequeño núcleo de roca, "no estaría fuera de toda posibilidad la existencia de vida en un océano de ese tipo".
Baño de vapor

El planeta HD85512b, otra Supertierra que tiene 3,6 veces la masa de nuestro planeta, tiene su órbita en el margen interior de la zona habitable.

Esto se traduce en que es más parecido a Venus que a la Tierra en cuanto a la cantidad de energía que absorbe de su estrella.

Sin embargo, esto no tiene por qué excluir la posibilidad de vida.

La hospitalidad del planeta depende de la cantidad de nube que tenga cubriéndolo, dado que las nubes reflejan la radiación solar.

Sus descubridores calculan que si el HD85512b tuviera más del 50% de cobertura de nubes (en la misma cantidad que la Tierra), se podría contrarrestar la proximidad del planeta a su estrella lo suficiente como para que el agua permanezca líquida en su superficie.

No obstante, cualquier forma de vida en el HD85512b tiene que adaptarse a condiciones muy templadas. "Será muy pesado, imagínese el día de más bochorno que pueda pensar", manifestó tras el hallazgo la codescubridora Lisa Kaltenegger, del instituto Max Planck de Alemania.

"No estamos diciendo que sea habitable para Ud. y para mí".
¿Mundo de agua?

Descubierto en 2007 por un equipo del Observatorio de Ginebra que utilizó en Chile el instrumento para encontrar planetas, Gliese 581d es probablemente demasiado grande para estar formado enteramente de material rocoso.

En lugar de eso, es un serio candidato a ser un planeta oceánico, según uno de sus descubridores, Stéphane Udry.

Uno más en un sistema de cinco planetas, es el vecino más inmediato de Gliese 581g. Sin embargo, Gliese 581d orbita a una distancia mayor de su estrella matriz, en el margen exterior, más frío, de su zona habitable.

Simulaciones por computadora de la atmósfera del exoplaneta indican que, en algunos escenarios, los gases de efecto invernadero harían que las temperaturas de la superficie se mantuvieran por encima de los 0 grados centígrados y esto permitiría que el agua se quedara en su estado líquido.

Sin duda, dice Udry, el planeta "podría incluso estar cubierto por un amplio y profundo océano".

Dado que está situado a tan solo 20,3 años luz, en la Constelación de Libra, los astrónomos deberían ser capaces de resolver algunas de estas cuestiones en el futuro, con observaciones espectroscópicas directas de la atmósfera del planeta.

Fuente: BBC - Ciencia

viernes, 3 de agosto de 2012

Enanas Marrones

Estrellas y Planetas

A partir del fraccionamiento y condensación de inmensas nubes interestelares de gran densidad y tamaño se forman las estrellas. La metalicidad de la nube de gas, es decir, la abundancia relativa de elementos más pesados que el helio, será la que posean las estrellas que origine. Éstas, normalmente, suelen ser de entre decenas y centenares. El resto de fragmentos de gas que no han constituido la estrella se convertirá en un disco circumestelar, orbitando alrededor de ésta, formando los planetas, satélites y los cuerpos menores del sistema por agregación o acrecimiento de las partículas de gas. Cuanto mayor sea la metalicidad del sistema, mayor será el número de planetas formados.

Enanas Marrones


El nombre de "enana marrón" fue acuñado por Jill Tarter en 1975, y con ella se designa a las agrupaciones de gases interestelares que no han conseguido una masa lo suficientemente grande como para haber iniciado reacciones nucleares continúas de fusión del hidrógeno y así convertirse en una estrella. Sobre la base de estimaciones teóricas, una enana marrón sería aquella agrupación cuya masa no es mayor que 84 veces la masa de Júpiter y no es inferior a 13 masas de Júpiter, ya que se trataría entonces de un planeta. Los límites de estas masas varían según la metalicidad del gas interestelar. Algunos astrónomos sostienen que la distinción más importante entre planetas y enanas marrones es su modo de formación. Según este criterio, las enanas marrones se forman de la misma manera que las estrellas, como condensación de la nube de gas interestelar, y no como los planetas, por acrecimiento de material en un disco circumestelar.
Las enanas marrones emiten ingentes cantidades de radiación infrarroja como resultado de la lenta contracción gravitatoria y de las reacciones esporádicas de fusión de deuterio. De ahí que fuesen llamadas así, dada su naturaleza errática. Cuanto más masiva es una enana marrón, mayor es la temperatura de su superficie, siendo un valor típico 700 ºC.

Tipos de Enanas Marrones


Existen básicamente dos tipos de enanas marrones o enanas café, como también son conocidas. Aquellas que se encuentran en un sistema binario, orbitando alrededor de una estrella u otra enana marrón, y aquellas que deambulan por el espacio bajo la atracción de algún tipo de astro dentro de un sistema estelar.
La primera enana marrón verificada fue Teide 1 en 1995, en el telescopio IAC-80 del Observatorio Astronómico del Teide (Tenerife). Para detectar enanas marrones se utiliza la combinación de la determinación de su masa e imágenes directas, además del modo clásico, la determinación de litio. Debido a su baja masa, el hidrógeno no llega a alcanzar las temperaturas y presiones necesarias para desencadenar la fusión de este elemento y el litio no es destruido, permaneciendo en la enana marrón durante toda su existencia. Este litio puede ser detectado a través de sus espectros de emisión característicos.
La enana marrón mejor caracterizada es Gliese 229B, la compañera de menor masa de la estrella Gliese 229, de la que dista la distancia entre el Sol y Plutón. Su masa se encuentra entre 20 y 60 veces la masa de Jupiter y puede tener una edad de 5 billones de años.
PPL-15, de las Pléyades, es un sistema binario en el que ambos componentes son enanas marrones. S Ori 47, en el grupo Sigma Orionis, tiene el récord de la enana marrón más pequeña con la masa conocida de 0,015 veces la masa solar. Una serie de otros fuertes candidatos esperan la confirmación, mientras que algunos objetos, como el compañero de HD 114762, se encuentran cerca de la frontera entre los planetas masivos y de baja masa enanos marrones.

Referencias:
http://astro.berkeley.edu/~stars/bdwarfs
http://www.daviddarling.info/encyclopedia 


Rayos cósmicos, un misterio que dura cien años

Cuando el 7 de agosto de 1912, el físico austriaco Victor Franz Hess aterrizó su globo de hidrógeno en Bad Saarow, en el estado alemán de Banderburgo, a la hora del almuerzo, seguramente no era consciente de que llevaba a bordo un descubrimiento que tendría unas enormes consecuencias. En su vuelo, el séptimo en el transcurso de ese año y equipado con tres instrumentos de medición de ionización, Hess había identificado la existencia de una radiación penetrante a 5.300 metros de altitud sobre el Lago de Schwieloch, en el sureste de Brandeburgo. Solo más tarde se hizo evidente que esta radiación cósmica se compone en su mayor parte de energía, núcleos atómicos eléctricamente cargados. El descubrimiento de los rayos cósmicos hizo que este científico aficionado a volar en globo ganara el Nobel de Física 24 años más tarde.
Los rayos cósmicos procedentes del espacio exterior contienen una energía cientos de millones de veces superior a la alcanzable en los mejores aceleradores de partículas de la Tierra, como el Gran Acelerador de Hadrones (LHC), de la Organización Europea de Investigación Nuclear(CERN), cerca de Ginebra. Necesitaríamos un acelerador de partículas más grande que nuestra propia galaxia para generar partículas más energéticas. Un solo protón de la radiación cósmica puede tener tanta energía como una pelota de tenis lanzada con fuerza, pero debido a su carga eléctrica, las partículas rápidas son desviadas por numerosos campos magnéticos a medida que viajan a través del cosmos. Esto significa que no pueden volver a su punto de origen cuando llegan a la Tierra.
«La detección de la radiación cósmica fue el descubrimiento de un siglo y nos trajo ideas completamente nuevas sobre el cosmos», afirma el profesor Christian Stegmann, director del instituto en el DESY Zeuthen, cerca de Berlín. El hallazgo sentó las bases para un nuevo campo de investigación: la física de alta energía, que recientemente nos ha proporcionado, por ejemplo, la primera evidencia experimental del bosón de Higgs.

En busca de la fuente

Sin embargo, un centenar de años desde su descubrimiento, el misterio del origen de los rayos cósmicos está lejos de ser resuelto. ¿Qué los provoca? ¿Qué hace que puedan llegar hasta la Tierra? «El universo está lleno de aceleradores de partículas naturales, como por ejemplo en explosiones de supernovas, sistemas de estrellas binarias o en núcleos galácticos activos. Hasta ahora, sólo conocemos 150 de estos objetos», dice Stegmann. El premio Nobel James E. Cronin cree que los inmensos agujeros negros que ocupan el núcleo de galaxias activas pueden ser una fuente probable de estas emisiones, pero esta conclusión todavía no es definitiva.
Observatorios como H.E.S.S. en Namibia, Magic en La Palma, y Veritas en los Estados Unidos trabajan en la búsqueda de estas fuentes de alta energía rastreando rayos gamma. El planeado Cherenkov Telescope Array (CTA) ayudará en el rastreo. Con la misma intención, el telescopio de neutrinos más grande del mundo, el IceCube, en la Antártida, acaba de empezar a buscar neutrinos cósmicos.

Fuente: ABC.es

El último estertor de la víctima de un agujero negro

El satélite Swift de la NASA identificó el pasado año una potentísima explosión ocurrida en el corazón de una lejana galaxia, en la constelación del Dragón, a 3.800 millones de años luz. Se trataba de un agujero negro masivo que había devorado una incauta estrella cercana. El agujero disparó un rayo de energía tan poderoso que pudo ser observado desde la Tierra durante largo tiempo. Ahora, los investigadores han identificado una distintiva señal de rayos X detectada en los días siguientes a la explosión que proviene de la materia a punto de caer en el pozo cósmico. Los científicos dicen que esta señal puede ser interpretada como los últimos «gritos» o «estertores» de la estrella mientras era descuartizada.
Esta señal reveladora, conocida como oscilación cuasi-periódica, es un rasgo característico de los discos de acreción que a menudo rodean a los objetos más compactos del universo, estrellas enanas blancas, estrellas de neutrones y agujeros negros. Se cree que puede emanar de materiales a punto de ser absorbidos. La señal ya había sido observada en agujeros negros de masa estelar, y ahora existen evidencias de que también se encuentran en los poderosos agujeros negros que pueden tener masas entre 100 y 100.000 veces la del Sol. Un caso como este solo se había observado con anterioridad una vez, en la galaxia Seyfert, a 575 millones de años luz.
«Este descubrimiento amplía nuestro alcance en el borde interior de un agujero negro situado a miles de millones de años luz de distancia, lo que es realmente asombroso. Nos da la oportunidad de explorar la naturaleza de los agujeros negros y poner a prueba la relatividad de Einstein en un tiempo en el que el Universo era muy diferente a lo que es hoy», explica Rubens Reis, investigador de la Universidad de Michigan y coautor de un artículo que aparece este jueves en la revista Science.
La fuente de rayos X conocida como J1644 Swift 57 fue descubierta el 28 de marzo de 2011 por el satélite Swift de la NASA. Pronto, los científicos pronto se dieron cuenta de no se parecía a nada que hubieran visto antes. Era la consecuencia de un acontecimiento verdaderamente extraordinario, el despertar de un agujero negro dormido en una galaxia distante que trituraba y se tragaba una estrella que pasaba cerca. La luz tuvo que viajar 3.900 millones de años antes de llegar a la Tierra.
 
Cada 200 segundos

La estrella experimentó intensas mareas, ya que alcanzó su punto más cercano al agujero negro y se rompió rápidamente. Parte de su gas cayó hacia el agujero y formó un disco alrededor de él. La parte más interna de este disco se calentó rápidamente a temperaturas de millones de grados, lo suficientemente caliente como para emitir rayos-X. Al mismo tiempo, a través de procesos aún no totalmente comprendido, un chorro luminoso fue lanzado directamente hacia la Tierra, por lo que pudo ser detectado.
Los investigadores identificaron en el disco de acreción, muy cerca del chorro de rayos-X, la señal oscilante que anuncia los últimos estertores de la estrella, que se producía una vez cada 200 segundos y desaparecía de vez en cuento. «Es como escuchar su grito a medida que es devorada», dice Jon Miller, profesor de astronomía en la Universidad de Michigan. Los investigadores comparan la señal a un sonido, ya que se repite a una frecuencia característica que sonaría, dicen, como un Re sostenido muy grave.

Fuente: ABC.es